
Son curiosas las asociaciones que hacemos los humanos. Cómo relacionamos ciertos lugares, personas y acciones. Vamos creando poesía de apoco, pintando nuestro lienzo en lentas pinceladas que parecen al azar… hasta que un día, nos alejamos a contemplar y todo cobra sentido.
Me explico:
Hay personas que iluminan el alma con solo estar. Un faro en el día mas oscuro. A veces basta una palabra, una mirada, una sonrisa… y boom: te llenan tanto de su luz que no puedes mas que alegrarte de su existencia.
O esa persona que ni siquiera conoces, pero cuyo trato fue tan amable en un mal momento, que sin saberlo te inspira. A ser mas suave. A sonreír más. A buscar, quizá, que alguien más se sienta un poco menos solo en este mundo.
Esas personas son arte vivo. Te hacen sentir, emocionarte, igual que tu poema favorito. Van por la vida tocando almas sin siquiera darse cuenta del impacto que generan.
¿Por qué lo hacen?
¿Cómo lo hacen?
¿Serán conscientes?
Las envuelve un aura de belleza cruda, no por que su vida sea perfecta, sino por que a pesar de todo, siguen eligiendo brillar. Y al hacerlo, esparcen felicidad a cada paso que dan.
A esas personas las admiro profundamente. Puedes ver en ellas los errores ortográficos, las pinceladas no difuminadas, las grietas que la vida ha dejado… y, aún así, todo eso las vuelve únicas. Especiales. Invaluables.
No se si esta carta algún día llegue hasta tí.
Pero si lo hace, quiero que sepas -y lo escribo con una sonrisa-:
no soy la primera persona que has inspirado, ni seré la última.
Gracias por existir
Espero que tu día sea lindo, tu sonrisa amplia, y que sigas siendo esa obra de arte viviente que nos recuerda que el mundo aún tiene luz.
Con cariño,
Abbey✨
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